¡¡Ácido vs Moco!!

Cuando escuchas la palabra “ácido” seguramente pensaras en el ácido sulfúrico (H₂SO₄) el cual posiblemente sea el ácido más conocido de todos, o a lo mejor en algún lugar escuchaste al ácido acetilsalicílico (la famosa aspirina). Si posees un poco de conocimientos en química seguramente sabrás que para poder formar un ácido únicamente requerimos un Hidrógeno (H) y algún halógeno y en un abrir y cerrar de ojos obtendremos algunos ácidos simples pero muy fuertes, como el ácido fluorhídrico (HF), bromhídrico (HBr), yodhídrico (HI) o el ácido clorhídrico (HCl)…… Así es, el ácido clorhídrico de quién hablaremos en esta ocasión. Más específicamente su función dentro del estómago y su interacción con la mucosa gástrica.

ácido clorhídrico

El HCl también suele ser conocido como “ácido muriático” (ese lo utilizaba mi mamá para limpiar el baño y olía horrible), como ácido por si solo es bastante corrosivo, es usado para quitar los óxidos o impurezas que tengan los aceros inoxidables, al carbono o aleados, es también utilizado en los limpiadores domésticos, en el saneamiento de piscinas entre muchos usos más. Pero así mismo al entrar en contacto con la piel te puede generar quemaduras, cicatrices o inclusive llegar a deformar la parte que entro en contacto con él, y si por azares del destino (y por muy mala suerte la verdad) este llega a tocar tus ojos te puede producir quemaduras en los ojos, visión borrosa o perdida total de la misma. Entre muchas cosas que te pueden pasar si no lo manejas con cuidado.

El ácido clorhídrico también es utilizado en la industria para hacer gelatinas.

Entonces si es un compuesto tan corrosivo ¿¡Cómo es posible que este dentro de nosotros!?. El ácido clorhídrico es el principal compuesto del ácido gástrico, y como posiblemente ya te lo estés imaginado, se encarga de degradar la comida para que otras enzimas puedan aprovechar sus beneficios. Aunque no es su única función.

Para su secreción se encargan un tipo especializado de glándulas que se encuentran en la mucosa del estómago, las glándulas oxínticas. Estas además se encargan de la secreción de pepsinógeno, factor intrínseco (Este es el encargado de la absorción de la vitamina B12 en el íleon*) y moco (mucosa gástrica). Y aquí es donde entra la otra función del ácido gástrico, éste se encarga de activar al pepsinógeno para que pueda generar la “pepsina“. Pero ¿¡Qué carajos!? ya saben como son los científicos para colocar nombres.

Jugo gástrico animado.

La pepsina absorbe las proteínas que transporten los alimentos y es su actividad enzimática tan fuerte que hasta podría llegar a degradar el propio tejido del estomago, pero no lo hace ya que tiene unos rangos muy específicos de acción. La pepsina se activa en un pH muy ácido, entre 1,5 y 2 mientras que se desactiva por ahí de los 5 pH y, por buena suerte para nosotros, la mucosa del estomago posee un pH de 7 lo que hace que al entrar en contacto con la pepsina esta se inactive.

Existen fases que se encargan de la secreción del ácido gástrico (este tema lo dejaremos para otro post) y a la par de este se secretan 2 hormonas muy importantes, la “histamina” y la “gastrina” (existen más pero de momento solo mencionaremos estás). Estas dos estimulan al organismo a producir más jugo gástrico, y al contrario que con la pepsina, la gastrina se activa con un pH muy alto y al entrar en contacto con un pH muy ácido se inhibe, dando así la señal para que cese la producción de ácido gástrico en el organismo, la gastrina y la histamina van de la mano, la secreción de una estimula a la otra y viceversa.

Para poder contener todo esto necesitaríamos algo igual de fuerte ¿no?, y esta es la misión que tiene la mucosa. Esta se localiza en las paredes del estómago y posee tres niveles, compuestos por los elementos preepiteliales, epiteliales y subepiteliales (de nuevo estos nombres llenos de imaginación).

Mucosa gástrica con sus pliegues.

El primer nivel (elementos preepiteliales) tenemos una capa de moco y bicarbonato la cual funciona como barrera fisicoquímica y a lo largo de la mucosa se encuentran glándulas encargadas de su secreción ( las glándulas pilóricas y un poco las oxínticas). Sus componentes principales son las mucinas (glicoproteínas), bicarbonato, lípidos y agua (95%). Así mismo la capa de moco gástrico esta dividido en dos capas más; la capa interna o moco visible, esta capa trata siempre de mantener una buena concentración de bicarbonato para poder mantener su pH neutro (7), es muy viscoso y posee la capacidad de expansión al hidratarse. Por otro lado la capa externa es menos viscosa y se encarga de la secreción de óxido nítrico (NO) y de su unión con los agentes nocivos, se mezcla con los alimentos y se desprende.

En el segundo nivel tenemos a los elementos epiteliales, estos brindan protección mediante diversos factores entre ellos mantener el pH intracelular, además de la producción de moco, bicarbonato y de las proteínas de choque térmico (impiden la desnaturalización de las proteínas, protegiendo a la célula de algunos factores como el cambio de temperatura o el estrés oxidativo). Estás células también pueden regenerarse, pero eso ya es un proceso más complicado.

Mecanismos defensivos y factores agresivos de la mucosa gástrica.

Y finalmente en el último nivel tenemos a los elementos subepiteliales. Podríamos decir que este nivel posee el papel más importante de los tres, ya que se encarga de suministrar de sangre en todo momento a los elementos epiteliales. Se encarga de llevarles los nutrientes y también de llevarse los deshechos. Aunado a esto es la fuente productora de prostaglandinas (las cuales son las encargadas de estimular los mecanismos protectores).

Cómo pudimos observar la mucosa no es un moco cualquiera como el que te sale de la nariz (aunque cabe destacar que estos también poseen su papel en las funciones del cuerpo). Esta mucosa es una red de células bastante especializadas con tal de mantener el jugo gástrico dentro y no dejar que esté o las enzimas que contiene puedan dañar los tejidos. Una cosa importante es que los alimentos demasiado ácidos o muy irritantes pueden alterar este pequeño “ecosistema” que llevamos dentro, y no son los únicos existen también bacterias que pueden dañarlo de igual modo.

*Íleon: Es la última parte del intestino delgado que se conecta al ciego (primera parte del intestino grueso).

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

Create your website with WordPress.com
Get started
%d bloggers like this: